Carlos Mugica: Su lucha por un ideal de redención humana

:: Por Cintia Neves ::

 

Pocas veces sobre ésta Tierra hemos visto marcas tan profundas como las que ha dejado implantadas a puro corazón éste ser dotado de las virtudes más excelsas y altruistas que un hombre común puede albergar en un alma humana.

Carlos, trasmitía una belleza indescriptible reflejada en acciones limpias e idealistas, su trabajo por los más humildes eran la consecuencia final del arto valor y dedicación que se imponía por su condición de misionero y de hombre espiritual.

Pero sería incorrecto tachar a semejante personalidad como un “Hombre de Dios”, pues su temperamento contrastaba con la pasividad y la introspección; más bien semejaba a un contrincante de lujo para quienes oponían o resistían su lucha por mejorar las condiciones infrahumanas en las que vivían sus amigos villeros.

Su vida toda fue testimonio de sus pensamientos e ideales tan avanzados en amor que su sólo recuerdo detona la consciencia más elevada para entender la finalidad última por la que ha dejado su vida en ésta empresa.

Es nuestra responsabilidad  y nuestro deber como sociedad y como pueblo y también por estar pisando la misma tierra que él pisó y estar presentes aún en cuerpo y alma, con nuestro entendimiento y nuestras aptitudes dispuestas a comprender el porqué un hombre ofrece su vida por la de sus amigos.

Hay seres que trascienden sus propias obras porque su vida está en una escala menor a la causa que defienden y aman. Estos hombres  serán recordados por quienes fueron, por lo que representaron  más allá de sus propias acciones.

Estas almas no conocen límites, no encuentran imposibles, porque su fe, su coraje, su espíritu dispuesto encarnan el más alto ideal de superación humana.

Este sacerdote, éste amigo, está presente en cada corazón humilde, porque éstos corazones sólo conocen la riqueza de quien voluntariamente ofrece el tesoro de su vida; pero su muerte no ha sido su mayor legado, sino el sacrificio y la entrega abnegada de su tiempo y sus días por mejorar éste pedazo de mundo que celosamente tomó para sí, hasta dignificarlo al máximo mediante su heroico servicio.

Quienes hoy encontremos una respuesta a la muerte de Carlos implícitamente, estaremos entendiendo la profundidad de su vida y entender esto nos coloca en la posición límite de replantearnos cómo vivimos la nuestra y si seremos capaces de enaltecer nuestros días con obras tan preciadas que nuestra propia muerte se haga a un lado para dar paso a la vida eterna depositada en los corazones beneficiados mediante nuestra entrega.

error: Content is protected !!