Comuna 2

Barrio: Recoleta


Sede Comunal 2 (Ex CGPC): Pres. José E. Uriburu 1022

Teléfonos: 4823-1165/72 / 4823-1094

Consultas por mail: comuna2@buenosaires.gob.ar

Subsede: Unidad de Atención Ciudadana (UAC): Vicente López 2050, 3 er piso.

Teléfono: 4808-7300

Consultas por mail: subsedecomuna2@buenosaires.gob.ar


Atención que se brinda en Sede Comunal 2 (Uriburu 1022):

  • Mesa de informes: Lunes a viernes de 9 a 18 hs.
  • Reclamos: Lunes a viernes de 8 a 17.30 hs.
  • Dirección de Gestión Urbanística: Lunes a viernes de 9 a 18 hs.
  • Dirección de Participación Ciudadana: Lunes a viernes de 10 a 16 hs.
  • Dirección de la Mujer: Lunes, miércoles y viernes de 9.30 a 16.30 hs.
  • Defensoría de niños, niñas y adolescentes: Lunes a viernes de 9 a 16 hs.
  • Asesoramiento jurídico gratuito y patrocinio: Jueves de 9 a 14 hs.
  • Apoyo escolar: Lunes, martes, miércoles y jueves de 16.30 a 19 hs.
  • Consejo Consultivo Comunal: Primer miércoles de cada mes a las 18 hs. (Inscripción previa).
  • EcoBici (tarjeta En todo estás vos): Lunes a viernes de 8.30 a 17.30 hs.

Servicios que se brindan en la Subsede 2 (UAC) Vicente López 2050 3er piso :

  • Mesa de informes: Lunes a viernes de 8 a 18 hs.
  • Atención Ciudadana: Lunes a viernes de 9 a 16 hs.
  • Rentas: Lunes a viernes de 9.30 a 15.30 hs.
  • Mediación Comunitaria: Lunes a viernes de 9 a 16.30 hs.
  • Defensa al Consumidor: Lunes a viernes de 9 a 17 hs.
  • Infracciones (sin turno): Lunes a viernes de 8 a 14 hs. Consultas e impresión de libre deuda.
  • Controladores: Lunes a viernes de 8 a 13.30 hs. (Atención: solo con turno para regularizar deuda con controladores de falta).
  • Registro Civil: Inscripción de nacimientos de lunes a viernes de 8.30 a 19 hs. Solicitar turno.
  • Centro de Documentación Rápida (CDR): Lunes a viernes 8.30 a 19 hs. Sólo para recién nacidos (sin turno).
  • Matrimonios: Lunes a viernes 9 a 13 hs. Esta sede también cuenta con ceremonias online.
  • Licencia de conducir (con turno): Lunes a viernes de 9.30 hs a 14.30 hs. (Duplicados y mayores de 65 años sin turno hasta 14.30 hs.).
  • Tesorería: Lunes a viernes de 9 a 15 hs.
  • Teleconferencia por Señas: Martes y viernes de 9 a 15 hs.
  • Charla para renovación de Licencias: (sin turno) Lunes a viernes a las 19 hs.

RECOLETA

  • Día del barrio: 12 de Octubre
  • Límites: Uruguay, Guido, Montevideo, Proyección de Montevideo, Brig. Gral. Facundo Quiroga, prolongación virtual de Juan Bibiloni, bajada Autopista Dr. A. Illia (acceso portuario) hasta intersección con Autopista Illia, Avenida Pte. Ramón Castillo, Acceso Wilson, Av. Tomás Edison, borde oeste de la Dársena D, borde norte de la Dársena D, bordes Dársenas E y F, Avenida Costanera R. Obligado, Jerónimo Salguero, deslinde suroeste zona de vías de los ferrocarriles ex FGBM, ex FGSM, ex FGB, Tagle, Las Heras, Avenida Coronel Díaz, Mario Bravo, Avenida Córdoba.
  • Historia: Aparece a fines del siglo XVIII, cuando las extensas chacras y quintas de la zona que lo formaron, comenzaron a dividirse y ser edificadas. En los primeros momentos de este barrio, a sus terrenos o lotes se lo denominaba “suertes” y uno de los primeros dueños de algunas de estas suertes fue el propio Juan de Garay. El primer vecino fundador y alcalde de este lugar fue el Dr. Rodrigo Ortiz de Zárate y según algunos datos anecdóticos de esta época, su hijo vendió sus tierras a un capitán francés llamado Beaumont por unas ropas, es decir, no consideró que este lugar tenía valor alguno y luego éste, como no le interesaban este tipo de posesiones, las permutó en el año 1608 por una tenaza, una peluca y un abrigo común.
    Poco después de este hecho se iniciaron los trámites para la construcción de un convento para los padres Recoletos y un comerciante aragonés llamado Narbona, se interesó por la construcción del mismo y además por hacer también una  iglesia. Primero, logró que le donaran los terrenos, luego edificó una gran casa que, según los comentarios de esa época, tenía numerosos túneles que la conectaban con la costa del río y por ellos se introducía contrabando de mercaderías con las que consiguió hacerse de una gran fortuna. Una copla de la época decía que “Narbona hizo a la Recoleta y la Recoleta hizo a Narbona”. Por ser de Aragón, Narbona hizo que la iglesia fuera dedicada a la Virgen del Pilar.
    Toda la zona que rodeaba el Convento era ocupada por grandes quintas. Comenzaban en las vecindades del Socorro y llegaban hasta la actual esquina de Santa Fe y Canning. Típicamente estaban constituidas por una casa principal espaciosa y baja, con columnas recubiertas por plantas de Santa Rita, Jazmín del país o mosqueta y como un lujo el famoso mirador. Más al fondo se hallaba la sección de peones y esclavos. Todos estos edificios se rodeaban de árboles de sombra y frutales. Los jardínes eran motivo de orgullo de sus dueños. Los cercos exteriores tenían generalmente plantas espinosas o tupidas y en las más alejadas del centro predominaban las tunas, por cuyo motivo se llamaban tunales a los suburbios.
    El Cementerio nació junto con el Templo como camposanto. Durante la época de Rivadavia el cementerio fue expropiado y se transformó en el cementerio del Norte, y se lo comenzó a conocer como Recoleta. Durante la epidemia de fiebre  amarilla en 1871 se prohibió el entierro de las víctimas en estos predios aunque sus familiares poseyeran tierras reservadas en el mismo. Cuando Torcuato de Alvear fue intendente se remodeló el cementerio, y se construyó la entrada que hoy posee.
    Como todo cementerio, tiene numerosas leyendas e historias acumuladas a través de los años. Se dice que uno de los cuidadores del cementerio un tal señor Aiello, resolvió construir en él su propia tumba para lo cual ahorró suficiente dinero viajó a Génova y encargó un altorrelieve donde aparece con sus herramientas de trabajo. Una vez colocado en la bóveda, quedó tan enamorado con su obra que para poder ocuparla no tuvo otra idea mejor que la de suicidarse. En la Recoleta están enterradas grandes personalidades del país, menos Rivadavia que la creó y el Dean Zavaleta que la consagró. Debido a la aparición de un saladero y un matadero de ovejas la zona, que era de grandes quintas, se fue poblando de ranchos todo a lo largo del río y a veces en las crecidas de éste venían camalotes con animales como dos yaguaretés. Uno de ellos atacó a un caballo para comérselo, luego apareció frente a una pulpería llamada “Pobre Diablo” donde lo mataron a tiros. Se cuenta que el pulpero guardó la piel del felino y la mostraba a los vecinos para que se acordaran de su hazaña. El barrio fue creciendo y cuando el Dr. Alvear fue intendente se trazaron las avenidas importantes y se construyeron grandes casonas y palacetes, los que actualmente perduran en este barrio. Debido a la cantidad de mendigos que habitaban esta área, se creó el Asilo donde hoy se encuentra ubicado el Centro Cultural Recoleta.
    Si a la Capital Federal se la destacó siembre por su gran encanto y variedad de árboles que la adornaban, La Recoleta es uno de los mejores ejemplos, ya que algunos tienen más de 200 años de antigüedad entre los que destacan los dos gomeros localizados frente a la Iglesia del Pilar. Estos dos hermosos árboles son apreciados en todo su esplendor desde uno de las esquinas más famosas del barrio donde se encuentra El Café de la Biela.
    Tomó su nombre sel Convento de Recoletos Descalzos, levantado en una chacra llamada “Los Ombúes”, que recibió el vecino fundador y primer alcalde, Rodrigo Ortiz de Zárate, en el reparto de tierras hecho por el general Juan de Garay el 1583.
    Por el consiguiente, se hallaba fuera de la traza de la ciudad, y al momento de fundarse el Monasterio correspondía al pago de Montes Grandes, luego San Isidro, siendo por muchos años uno de los arrabales, con características rurales por lo despoblado y solitario.
    Al aumentar la edificación y establecerse el matadero proliferarion los llamados “orilleros”, que se juntaban en las pulperías y reñideros de gallos de sus cercanías, convietiéndolos en clubes populares, donde pasaban el tiempo entregados a la bebida, oyendo payadas, jagando a la taba o a las cartas, y discutiendo asuntos del día que despertaban su interés.
    Esos lugares servían también para que vagos y maleantes se reunieran con el fin de concertar alguna fechoría a realizarse en lugar más o menos cercano, descontando la impunidad merced a los recursos para esconderse y escapar, que ofrecían la oscuridad del barrio, los huecos, túneles y zanjones existentes.
    Por todo ello, desde el anochecer, salvo en caso de necesidad ineludible, nadie cruzaba por allí, temeroso de sufrir un asalto o, por lo menos, pasar un susto dado por ratero o bandidos, quienes se valían de cuanto medio puede imaginarse para alcanzar el logro de sus empresas, explotando especialmente la ignorancia y la superstición del vulgo, que permitían crear y divulgar leyendas y patrañas.

 

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