Con un relleno costero producido con los restos del Elefante Blanco ampliarán el Aeroparque

Con restos de escombros del Elefante Blanco, que está siendo demolido, se rellenará la Costanera, para ampliar el Aeroparque metropolitano. El principal cambio serán las seis hectáreas de superficie ganadas al agua que se transformarán en un espacio verde cuando termine la primera etapa, previsto para abril del próximo año, con una inversión que supera los $5000 millones.

A la altura de la península donde se alza el conjunto escultórico de Colón, en ese macizo de escombros se creará espacio para un estacionamiento subterráneo con 632 plazas que reemplazará al parking norte donde se instalarán terminales y más posiciones para los aviones. Se prevé que existirán hasta 17 nuevos espacios para los aviones.

El objetivo principal será mejorar la movilidad en el entorno del Aeroparque Jorge Newbery, inaugurado en 1947 y construido sobre terrenos ganados al río. Estas modificaciones se acoplarán con otras intervenciones en la terminal porteña. El relleno es el primer paso de un  plan que involucra  la construcción de una calle de rodaje para los aviones y nuevos sectores de carga.

Los responsables del proyecto piensan que el relleno influirá en la movilidad, tanto de vehículos como de pasajeros, porque provocará la instalación de nuevos carriles de ingreso y egreso del aeropuerto, veredas y áreas de circulación más amplias, y la colocación de un boulevard para dar mayor seguridad a los peatones.

“Se empieza por el rellenado porque es la parte más urgente y ayuda a resolver otras cuestiones. El principal inconveniente del Aeroparque es el espacio, tanto para estacionar aviones como de movilidad de pasajeros y vehículos. Con esto comienza a resolverse el problema de la accesibilidad y permite proyectar nuevas obras”, explicó  el titular del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos, Patricio Di Stefano.

La primera etapa del relleno, desde el Monumento de Cristóbal Colón hacia el sur, debería finalizar en abril próximo.

La segunda parte, del espigón hacia el norte, se espera para el primer semestre de 2020, con un desafío importante debido al estacionamiento subterráneo. La obra había sido licitada por $1600 millones, pero adjudicada por $1065 millones a la empresa Criba-Milicic (UTE), que generará 500 empleos directos y otros 2000 en forma indirecta.

“Las normas de la Ciudad establecen preservar la costa del río y acá se está avanzando sobre el río. Más que ganar le estamos robando espacio. Quedan muy pocos puntos de contacto con el río y se están suprimiendo los que existen”, dijo Andrés Borthagaray, director para América Latina del Instituto para la Ciudad en Movimiento. “No creo que el relleno sea un aporte a la movilidad, si quizás una solución al estacionamiento, aunque no es el problema principal del Aeroparque que tiene problemas acústicos, ambientales y de calidad del aire que no se resolverán con estas obras”, aclaró.

En los planes está previsto que sea eliminado el estacionamiento norte, a cielo abierto, de 1700 plazas. El estacionamiento se mudará a un predio del otro extremo del Aeroparque y los pasajeros podrán utilizar un transfer que los acerque a los mostradores de check in.

“Mejorar la movilidad y el transporte justifican todo, pero habría que preguntarse hasta dónde vamos a seguir rellenando el Río de la Plata. No me parece lo correcto seguir haciéndolo porque afecta la relación ambiental con la ciudad. Ocupar con tierra lo que es agua provoca un impacto en zonas críticas, como la desembocadura del arroyo Maldonado”, aclaró Inés Schmidt, investigadora del Instituto Superior de Urbanismo y del Centro de Estudios de Transporte Área Metropolitana.

Para Schmidt sería importante conectar el Belgrano Norte con Aeroparque para darle mayor fuerza  al transporte ferroviario. Y aunque se encuentre en una primera etapa, forma parte del proyecto oficial con la construcción de una estación y una vía subterránea por donde circularían formaciones no. “Una vez finalizado el relleno, nuestra prioridad se focalizará en las terminales y en generar nuevas posiciones para aviones. Luego pensaremos en esa conexión”, manifestó Di Stefano.

“Este es el resultado de la revolución de los aviones para que cada vez más argentinos pueden volar, algo que hace algunos años, no ocurría. Estas obras cuentan con una planificación mirando al futuro. Implica más aviones, más pilotos, más tripulantes de cabinas, más trabajo”, sostuvo el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich.