Denuncian que el Hospital Tornú se encuentra en crisis

En el barrio de Parque Chas, en el frente del Hospital Tornú hay un pasacalle que dice: “En defensa del Hospital Tornú. No al desamparo y no al vaciamiento”. Fue colocado el 5 de junio, cuando médicos, enfermeros, vecinos, los sindicatos Médicos Municipales, ATE, Sutecba y organizaciones de la Comuna 15 hicieron un abrazo al hospital.

“La situación es crítica, somos un hospital con faltante de camas y problemas estructurales”, dijo Gabriel Rosenstein, médico de la guardia y delegado de Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

Hace poco se renovó la guardia, se sumó equipos nuevos y la modernización de un sistema de recepción de pacientes, pero ninguna cama posee barandas y además faltan tensiómetros de pared en todos los boxes. Esas faltantes,  fueron informadas a la ministra de Salud  Ana María Bou Pérez.

En el verano comenzó a faltar el agua y a principios de éste  mes se agudizó la ausencia. La guardia y dos pabellones, se quedaron sin suministro. Por la imposibilidad de lavarse las manos, en un centro médico especializado en enfermedades respiratorias y tuberculosis, los médicos de la guardia no recibieron pacientes ambulatorios, sí a los que llegaron en ambulancia.

“Los parches se volvieron norma. Y por ahora, mientras buscan los caños maestros de agua, hay un bypass armado con mangueras”, contó Rosenstein. El director del hospital, Luis Castañiza, explicó que “El agua es un problema incuestionable que genera, con razón, malestar. El hospital tiene caños muy antiguos que empezaron a taparse. A partir de esta situación, logramos que el Ministerio de Salud trace un proyecto de renovación de la red hídrica”.

El hospital depende de la Ciudad de Buenos Aires. Tiene 113 años. En el año 1987 pasó de ser hospital de tuberculosis a uno general. Hoy el 80% de los pacientes que recibe son de Capital y, casi el 90% son vecinos de Parque Chas.

La concepción edilicia del hospital es del siglo pasado, “No tenemos habitaciones de aislamiento, a las que por ejemplo irían pacientes con tuberculosis o inmunodeprimidos. Las paredes que se levantaron en el último tiempo no llegan hasta arriba, como deberían, y eso impide que las utilicemos para aislar”, aclara Rosenstein.

Inclusive, hasta la semana pasada había dos salas cerradas. Una fue reabierta el martes. La otra lleva seis años así. El objetivo del director del hospital es convertir ese espacio en una sala integral de neumonología. “Es una obra de bajo costo y alto impacto”, le transmitió a la ministra de Salud.

“Faltan 80 camas, hay pacientes que pasan semanas internados en la guardia porque no tenemos lugar. El Gobierno de la Ciudad arregló las veredas del hospital, pero no los endoscopios”, denunció Rosenstein.

Rosenstein define los problemas que presenta el edificio: “Las salas fuera de servicio y la falta de camas hacen que la guardia se sobrecargue muy rápido. Así terminamos internando a pacientes en boxes o poniéndoles un respirador en la camilla. La situación es complicada y tiene que cambiar”.