La Asociación de Amigos del Tranvía Histórico de Caballito quiere una parada propia

Hace 38 años, el Tranvía Histórico de Caballito partió por primera vez de la esquina de Emilio Mitre y José Bonifacio, pero, pese a tener una gran afluencia de público los fines de semana especialmente, esta formación no tiene una parada propia y se forman largas filas a la espera del paseo.

Sin señalización, sin refugio, sin una vereda apta para el ascenso y descenso de pasajeros, el inicio de este viaje no es tan novedoso como el resto del tour. Es por ese motivo que los miembros de la Asociación Amigos del Tranvía presentaron un proyecto en el programa BA Elige, donde piden la construcción de una parada para el circuito.

La solicitud ya se presentó hace dos meses, y días atrás la institución descubrió que el proyecto quedó como finalista, con más posibilidades de concretarse. “Ingresamos a la página del programa y nos encontramos con que el proyecto avanza. Así que, este más que nunca es el momento de que quien quiera apoyarnos o esté de acuerdo con esto, emita su voto”, explican desde la asociación.

“Nos imaginamos algo similar a lo que tienen las líneas de colectivo urbanas, un refugio y una vereda ensanchada unos 40 centímetros más, para que el tranvía llegue hasta la acera y facilite el acceso de los pasajeros”, comentaron.

Para participar hay que ingresar en la web www.baelige.buenosaires.gob.ar, y buscar los proyectos más votados. Entre ellos figura “Construir una parada para el Tramway Histórico de Buenos Aires”, donde se entra y se vota. Hasta el momento, el proyecto suma más de 6.100 adhesiones y hay tiempo de participar hasta el 31 de agosto.

El 16 de julio del año pasado la Asociación Amigos del Tranvía festejó su 42° aniversario. Fundada en 1976, cuatro años después comenzó a operar los tranvías que hasta hoy ofrecen paseos gratuitos por Caballito todos los fines de semana y también feriados. Tanto los motorman como así también, los guardas y relatores que instruyen sobre este tipo de transporte a los pasajeros, y también quienes se hacen cargo de la restauración y el mantenimiento de los vagones, son miembros de la entidad sin fines de lucro, que vive a fuerza de cuotas sociales, venta de merchandising y la colaboración de quienes disfrutan con la actividad.