La prevención como inversión

:: Por Cintia Neves ::

Las conductas adictivas son un flagelo social que se extiende en todos los sectores donde el ser humano se desarrolla, siendo el área laboral el lugar donde el individuo aplica sus conocimientos y despliega sus habilidades.

El uso de sustancias psicoactivas disminuye en gran medida las potencialidades del individuo dentro de éstos ámbitos, influyendo de manera negativa y perjudicial, tanto en el desarrollo de tareas como en las relaciones con compañeros de trabajo, jefes y subordinados, ocasionando también entre otros perjuicios, la disminución en el rendimiento, el ausentismo, las llegadas fuera de horario, accidentes laborales y enfermedades relacionadas con la adicción.

Por supuesto que el resto de las demás áreas sociales no quedan exceptuadas como el área familiar o de amistades, determinando de ésta manera un círculo vicioso en el cual el conflicto se extiende y retroalimenta invadiendo toda la esfera social del adicto.

Cuando la adicción ya se encuentra instalada no quedan más opciones que atacar la cuestión desde la multiplicidad de herramientas con las que cuenta la sociedad; pero aquí el punto central es la prevención y cuánta inversión se logra a través de planes, políticas, programas que estimulen un trabajo activo para prevenir éste tipo de conductas nocivas para la sociedad en general.

El Estado y los diferentes sectores de la sociedad deben estimular la capacitación de agentes de prevención de adicciones, para que se pueda abarcar la problemática desde un conocimiento acabado del conflicto que se intenta atacar y contar con los recursos necesarios para hacer frente al desarrollo de éstas actividades de capacitación.

La prevención vista como una inversión, repercute en la disminución de gastos relacionados con obras sociales, sectores gremiales y mejoras dentro de todo el escenario laboral.

Éste trabajo en conjunto con servicios de higiene, seguridad y medicina del trabajo, posibilita abarcar el tema desde una visión multidisciplinaria que proporcione una mirada abarcativa y global del conflicto a gestionar.

El trabajo dignifica al hombre y la dignidad no sólo se logra por ocupar un puesto de trabajo o desarrollar bien una tarea, sino en llevarlo adelante desde la sanidad del cuerpo y de la mente, todos somos responsables de que esto así sea, ocupemos espacios de discusión y aportemos esfuerzos en dignificar la calidad de vida de todos nuestros compañeros trabajadores.

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