:: Por Daniel Filmus ::

En su reciente obra literaria “El estado del Estado”, el Gobierno de Mauricio Macri acusó de “ideológicas” a las publicaciones que la Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, dependiente de Cancillería y creada por Cristina Fernández de Kirchner, realizó durante sus dos años de gestión, entre 2014 y 2015. Este sería un hecho grave si se tratara de una Secretaría de Álgebra o de Solfeo, pero tratándose de una secretaría de política exterior, parece que lo grave hubiera sido que no fueran ideológicas (teniendo en cuenta que ideológico significa “de la ideología o de las ideas, o relacionado con ellas”). Por ejemplo, el mismo nombre de la Secretaría indica parcialidad: jamás los británicos (ni quienes escribieron la obra a la que hacemos referencia) hubieran creado una secretaría con ese nombre.

Pero veamos de qué publicaciones se trata. La Secretaría publicó siete trabajos. Nunca antes la Cancillería había publicado textos sobre Malvinas. El primero, “Las Islas Malvinas”, es quizás el más ideológico y lo más grave es que lo escribió un francés. Claro que no se trata de Althusser, sino de Paul Groussac. El escrito data de 1910 y en el mismo el ex director de la Biblioteca Nacional explica por qué las Malvinas son argentinas. Tremendo. La segunda publicación, en colaboración con el Ministerio de Educación, es la traducción y edición de una síntesis de este libro de Paul Groussac que un rojillo (Alfredo Palacios) promovió en 1934 con el voto unánime del Congreso Nacional para distribuir en las escuelas. La tercera publicación es más ideológica aún. Se trata nada menos que del Alegato Ruda. Aquel que permitió que en 1966 se aprobara la Resolución 2065 de las Naciones Unidas. Claro que el presidente que dio la instrucción era un hombre sospechoso: Arturo Illia. La cuarta publicación es la compilación en tres idiomas de todas las resoluciones de los organismos intergubernamentales que apoyan la Causa Malvinas. Nunca antes se había hecho y es el principal documento para avalar nuestros reclamos en todo el mundo. ¡Nada más ideológico que la comunidad de naciones que se expresa en contra del colonialismo británico y por el diálogo! La quinta publicación es un magistral trabajo que hicieron diplomáticos argentinos sobre el estado de situación del reclamo argentino sobre Malvinas que fue leído en la primera conferencia que dio un Secretario de Malvinas en el Canning House de Londres, presentada por el ex embajador británico en Argentina John Hughes. La sexta compila la Primera Semana de Malvinas en Francia. En la misma participaron importantes políticos y especialistas de varios países de Europa. Está en francés, ¿la habrán entendido quienes escribieron “El estado del Estado”? Por último, la Secretaría enviaba todos los meses un newsletter bilingüe que llegaba por correo electrónico a miles de periodistas y personalidades de todo el mundo sobre las actividades que se desarrollaban en las comisiones de apoyo a la Causa Malvinas que se crearon en decenas de países. El boletín dejó de editarse desde el pasado 10 de diciembre, quizás porque el Gobierno ya no promueve actividades por Malvinas. Por la misma razón ya tampoco existe la Secretaría de Malvinas. Nadie vaya a pensar que su cierre obedece a alguna razón ideológica.

Ahora bien, si fuéramos un poco paranoicos podríamos imaginar que quien escribió esta parte del informe del Gobierno de Macri responde a los intereses británicos. Pero siendo realistas pensamos que no se trata de otra cosa que de un ignorante que no sabe quiénes fueron Paul Groussac, Alfredo Palacios, José María Ruda, Arturo Illia, ni la ONU, el Grupo de los 77 + China o la Unasur. Una sugerencia: ya que pasó por la Cancillería le podría haber preguntado a alguno de los excelentes diplomáticos que saben que desde siempre Malvinas es uno de los principales objetivos de nuestra política exterior. Así lo dice nuestra Constitución (¿también la considerarán ideológica?). O quizás simplemente se trate de un cipayo con espíritu inquisidor cuya obsesión es retornar a las épocas de prohibición de libros por su ideología. Aunque pensándolo bien, también podría haberlo escrito alguno de los CEOs que pululan actualmente en la administración pública y que sospechan, como alguna vez lo planteó el actual presidente, que no tiene sentido recuperar las Malvinas debido a que no le darán ganancias económicas al país. Por suerte no podrán quemar estos libros porque ya están distribuidos por el mundo, llevando a todos los rincones del planeta el reclamo anticolonialista de Argentina.

Llama la atención que el informe no evalúa los objetivos sustantivos de la Secretaría: el avance en los apoyos internacionales, en la defensa de los recursos naturales del Atlántico Sur que pertenecen a los 40 millones de argentinos, en el Programa Pampa Azul y en la difusión de la Causa Malvinas en nuestro país y el mundo. Queda mucho por hacer y seguramente muchas cosas se podrían haber hecho mejor. Pero se trata de avanzar sobre lo construido y no de empezar siempre de nuevo. De eso se tratan las políticas de Estado.

Con sinceridad, creo que es bueno dar un debate sobre el estado del Estado cuando hay un cambio de mandato institucional. Pero ello exige que los análisis sean serios y que los autores den la cara y se hagan responsables de lo que escriben. Así podremos crecer como país y generar verdaderas políticas de Estado en aquellos temas que, como Malvinas, exigen de tiempos que superan largamente los mandatos electorales.

Es bueno dar este debate un 10 de junio, Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas. Causa que después de 183 años sigue viva en el corazón de todos los argentinos, entre otras razones, porque muchas de las obras que orgullosamente hemos publicado desde la Secretaría se encargaron de mantenerla viva a lo largo de la historia.

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