Es donde se monta todos los domingos la feria de San Telmo. Anticuarios y artesanos irán a calles laterales y convivirán con los manteros que coparon la zona.

Desde hoy y hasta noviembre, la feria de antigüedades de San Telmo que cada domingo recibe a miles de turistas sufrirá cambios. Es que el Gobierno porteño comenzó la reparación de la plaza Dorrego, lo que obligará a reubicar a los puestos de antigüedades y artesanías. El lado positivo será la recuperación de una de las plazas más antiguas de la ciudad. El negativo, que habrá todavía más descontrol en una feria donde conviven puesteros legales con manteros sin habilitación que venden cualquier cosa.

La plaza fue cercada el martes, con lo cual los bares de la zona tuvieron que sacar las mesas que habitualmente colocaban de lunes a sábados, de lado de la calle Defensa. En la Comuna 1, que coordina el proyecto, explicaron que las obras demorarán 90 días.

Lo principal será la recuperación del piso de la plaza, que hoy muestra algunas partes rotas, especialmente porque las raíces de los árboles levantan las baldosas. También crearán un corredor central peatonal, con dos hileras de farolas y bancos.

El proyecto también incluye el arreglo de las veredas y los muros perimetrales, la recuperación del mástil central, la renovación de los cableados y las luminarias, la instalación de bebederos y cestos de basura y la construcción de rampas para discapacitados.

La plaza ocupa un cuarto de manzana entre Defensa, Humberto 1° y las cortadas Anselmo Aieta y Bethlem. Una de las premisas de la obra es la de respetar el diseño original. Es que en 1978 la Dorrego fue nombrada “Lugar Histórico”, porque fue allí donde el pueblo de Buenos Aires adhirió a la Declaración de Independencia de 1816. La plaza nació casi con la propia fundación de Buenos Aires: en 1586 ya existía y se la conocía como “Alto de las carretas”. En ella funcionó uno de los primeros mercados públicos porteños.

La idea es hacer la obra en dos etapas, para que siempre quede libre al menos una mitad de la plaza. En ella se instalarán los artesanos y manualistas. Los puestos de los anticuarios, en tanto, se ubicarán las calles laterales. En el Gobierno porteño aseguraron que se está dialogando con los puesteros para definir las ubicaciones.