:: Por Patricio Datarmini ::

El antecedente de la formación de nuestro gremio se da en el año 1916 con el primer conflicto desarrollado por los trabajadores que se encargaban de la recolección de residuos para la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Fue la primera lucha.

De ahí hasta hoy, esa ha sido la característica de nuestro gremio: la lucha.

Lucha que se dio fundamentalmente en los momentos más difíciles, como en los años 60 cuando el peronismo estaba proscripto. En esos años, y después de un paro prolongado por falta de cobro de los salarios en el mes de diciembre de 1966, conquistamos la conducción del sindicato en elecciones.

La lucha se expresa de distintas maneras. El conflicto es una herramienta fundamental en la lucha, pero la discusión en paritarias es el ámbito natural del accionar sindical en democracia.

Tanto el integrante de un Consejo Directivo como un Delegado de base, tienen que saber actuar con responsabilidad, prudencia, convicción y decisión en la discusión paritaria como en el conflicto.

El que conduce tiene la responsabilidad de orientar y de ofrecer el mejor camino. Tiene que saber que a un trabajador cuando se lo embarca en un conflicto o en una negociación, es para dejarlo en una posición mejor que la que tenía al comienzo de la negociación o del conflicto. Nunca para colocarlo en una situación peor.

La representación es una relación de ida y vuelta en la que se genera un compromiso mutuo. El que delega la representación deposita su confianza en quien la delegó. Quien recibe la confianza debe devolverla con la misma lealtad, sin exponer a su Compañero.

En la lucha, la responsabilidad de la exposición es del dirigente. La responsabilidad del Compañero es la de ser solidario en esa lucha. Así se construye y se consolida la relación en la lucha sindical.

Además la representación es una relación que hay que revalidarla permanentemente, en asambleas, elecciones y con la conducta personal. De esa manera se fortalece la organización.

El respeto también es fundamental en la representación. Hay que respetar a quienes apoyan lo que uno propone y también a quienes piensan distinto. No se construye solo con la homogeneidad, sino también desde la diversidad, desde la opinión distinta de quien de buena fe expresa su posición. Eso también consolida la organización. Quien no tiene posibilidad de expresarse legítimamente resulta marginado y termina con el debilitamiento de toda la organización. Hay que expresarse libremente y después, ser respetuoso de la decisión de la mayoría. De ese modo se hace grande una organización sindical que se reconoce amplia en la pertenencia ideológica diversa de quienes la integran, pero homogénea en la defensa de los derechos de los trabajadores. Así es nuestro gremio. Así seguirá siendo hacia el futuro.

PATRICIO DATARMINI Secretario General Adjunto de SUTECBA (Gremio de municipales porteños)

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