Se presentará un plan de trabajo restaurar la Confitería del Molino

En enero el Congreso tomó posesión de la Confitería del Molino, sita en la esquina de Callao y Rivadavia. El 9 de julio cumplió 102 años.

En  julio se creó la Comisión Bicameral Administradora del Edificio del Molino, que tendrá bajo su responsabilidad la supervisión de las obras para recuperarlo. Está integrada por lavicepresidenta Gabriela Michetti, el senador Eduardo Alberto Aguilar (justicialismo), la senadora Marta Varela (PRO) y los diputados Emilio Monzó (PRO), Laura Alonso (FPV), José Luis Riccardo (UCR), Facundo Suárez Lastra (UCR) y Daniel Filmus (FPV). Y tiene un plazo de 90 días para presentar un proyecto de puesta en valor.

“La Comisión se constituyó el 2 de julio y ese mismo día sus miembros entraron a la Confitería. Se registraron actos de vandalismo, de los cuales aún no se puede dar una precisión acabada. Parece que entraron usando los andamios. Por eso, se decidió pedir una guardia policial permanente. Hay tres personas, antiguos inquilinos, que ‘ocupan’ la parte superior, por lo que ya se requirió el desalojo”, dijo el diputado Riccardo.

La Comisión hizo un inventario dentro del inmueble y registró los elementos que siguen estando a pesar del   deterioro y de los intrusos. A la vez, el Congreso emitió un comunicado en el que informó que ya se han iniciado trabajos de relevamiento, medición y revisión por parte de especialistas. El subsuelo se encuentra inundado y  el frente está sostenido por una malla metálica y una estructura tubular que desde hace muchos años evita posibles desprendimientos.

La confitería cerró en el año 1997, fue declarada Monumento Histórico, pero fue abandonada, vandalizada, y ocupada..

Las obras dentro del Molino serán parte de la renovación integral de la “Manzana Legislativa”, delimitada por las calles Callao, Bartolomé Mitre, Combate de los Pozos y Rivadavia, donde funcionan oficinas y despachos. Estarán a cargo de los arquitectos delPlan Rector de Intervenciones Edilicias del Congreso (PRIE) y deberán cumplimentar con los lineamientos que se definieron en la norma sancionada durante el Gobierno de Cristina  Kirchner.

Para la renovación, la planta baja y el subsuelo deberán ser concesionados para que funcione una confitería, un restaurante o un local de elaboración de productos de panadería o pastelería. Del dinero que sume esa concesión saldrá el presupuesto para solventar el mantenimiento y la gestión del edificio.

En cuanto al resto del inmueble, lo planificado es la creación de un museo dedicado a la historia del lugar y el “Centro Cultural de las Aspas”, en homenaje a los elementos que le dieron nombre a la Confitería. Los pisos superiores “deberán consagrarse a actividades culturales, legislativas y de difusión de los valores del pluralismo y de la democracia”.