:: Por Cintia Neves ::

 

Los hábitos y estilos de vida actuales en las sociedades en las que nos encontramos inmersos llevan al deterioro de la salud por prácticas insanas como el sedentarismo, un factor de riesgo que produce enfermedades tales como hipertensión, diabetes, arterioesclerosis, enfermedades respiratorias, osteoporosis, cáncer de mama y colon entre otros padecimientos.

A causa de la evolución de la tecnología, de los sistemas de transporte, de las nuevas formas de ocio y de la ingesta de comidas rápidas se influye de manera directa en el empeoramiento del estado físico de la población mundial.

El ejercicio físico influye de manera positiva en el bienestar general de la persona, ya que es una actividad planificada, ordenada y repetitiva que tiene como objetivo generar un hábito de vida saludable y disminuir los factores de riesgo de la falta de actividad.

La ausencia de actividad física y estilos sedentarios son los que producen a largo plazo la mortalidad, morbilidad y discapacidad, siendo el deporte la otra cara de la moneda ya que genera un alto rendimiento mediante una actividad reglada y competitiva.

La actividad física o el deporte deben ser entendidos como una cuestión de salud y debe ser utilizado a su vez, como método de prevención. Para ello se debe educar en la cultura del deporte desde tempranas edades, incentivando y motivando a los niños en la educación física y prácticas deportivas desde la diversión y la expansión en espacios verdes que promuevan el movimiento y la actividad recreativa.

Esto también contribuirá a su vida futura, encontrándose como adultos sanos, bajando ampliamente las cifras de colesterol y sobrepeso, controladas mediante la información, la educación y el ejemplo de los adultos. Para lograr estos objetivos es fundamental un real compromiso y cooperación de los sectores de salud, medio ambiente, educación, transporte y urbanismo para que se trabaje mancomunadamente en la promoción de la actividad física, teniendo en cuenta que esto conlleva beneficios sociales que se verán reflejados en la disminución de costos en atención sanitaria, mejoría del rendimiento escolar en los niños, aumento de la producción, participación en actividades deportivas y recreativas, disminución de ausentismo laboral, entre otros beneficios generales.

Debemos incorporar el ejercicio como una actividad divertida y de distención, llevándonos por nuestros gustos en la práctica de algún deporte, algún tipo de baile u otra actividad que nos aporte oxígeno y frescura a nuestra rutina diaria, pero principalmente utilizando lo que elegimos mediante una toma de conciencia profunda hacia el objetivo final que es una calidad de vida acorde a las decisiones comprometidas con las que dirigimos nuestra vida.