Barigüí, es un insecto que muerde y que ya se convirtió en plaga en la cuenca del río Salado

Es un insecto que vive en corrientes de agua y, aunque no es transmisor de ninguna enfermedad, si produce heridas muy dolorosas y probables  infecciones tanto en  humanos como en animales

Con la llegada del calor, que ante todo favorece la reproducción, los insectos proliferan. Es por eso que durante el verano son imprescindiblemente necesarias tomar las precauciones para evitar que piquen o transmitan enfermedades. Asimismo, con las primeras semanas de calor intenso, en toda la cuenca del Salado empezó a proliferar en cantidades inusuales el barigüí, una mosca negra pequeña que muerde, específicamente en las orillas del río y en las zonas con vegetación sobreabundante.

Bragado, Junín, Alberti, Roque Pérez, Mercedes, Chivilcoy, General Viamonte, Roque Pérez, General Arenales, General Viamonte y General Belgrano son los sitios más afectados por éstos insectos. Los vecinos  locales indican que de este insecto, muy común durante esta época en cantidades normales, se producen hoy día, nubes o enjambres que proliferan, también resisten a los repelentes tradicionales, muerden animales y a personas con sus garras y que, si bien no contagian enfermedades, pueden producir dolor, fuertes reacciones alérgicas y también infecciones.

En la zona de Bragado,  se supo del  caso de Horacio Barredo, un hombre que es aparentemente alérgico que después de cada mordedura de éste insecto tiene infección que debe combatir con el uso de antibióticos. «Mientras que a otras personas les genera solamente picazón, o se les pone colorado, a mí me genera una infección en el cuerpo y me supura, porque los médicos me dijeron que hay mosquitas infecciosas. No puedo tener el cuerpo en contacto con el aire libre porque se ensucia y es peor; yo trabajo al aire libre y me veo muy perjudicado».

El investigador Juan José García, que pertenece al Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (Cepave), que depende directamente del Conicet, explicó que se trata de un pariente de los mosquitos, los tábanos y las moscas que «necesita tomar sangre para madurar los huevos».

García fue el responsable de presentar la problemática a la gobernadora María Eugenia Vidal durante un encuentro en la Casa de Gobierno. «La gran diferencia con los mosquitos es que la larva se desarrolla en arroyos con agua que corre.Son muy comunes en los ríos y arroyos de la cordillera», informó. Y advirtió: «No transmite ninguna enfermedad, pero sí afecta a las personas alérgicas ya que les produce algunas complicaciones». Asimismo, los especialistas advierten que en el momento en el que el insecto pica inocula un anestésico, haciéndolo ostensible recién cuando aparece la reacción inflamatoria.

De acuerdo a lo que cree el especialista, «hace unos 20 años, esta especie que estaba citada para Salta, Chaco, Formosa y Corrientes empezó a colonizar el río Salado en la provincia de Buenos Aires, producto de las inundaciones fundamentalmente». Si bien todos los arroyos que pasan por la Ruta 2 se encuentran  afectados por la presencia del insecto, García advirtió que «no son tan agresivos como este».

«Cuando hay inundaciones, la población alcanza densidades importantes y afecta a humanos y al ganado». Es por ello que la única forma de controlar al barigüí es  través mediante la colocación de productos «río arriba». «Este producto es trasladado por el agua, la larva lo ingiere y muere a las 24 horas».

En tanto, especialistas y autoridades trabajan para solucionar el problema. Específicamente se realizaron dos reuniones en las que se convocó a intendentes de nueve partidos afectados para llevar adelante un plan de acción que prevea un tratamiento científico e integral del problema.

Los ministerios de Ciencia y Tecnología, Salud y Agroindustria bonaerenses, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), la Universidad Nacional del Noroeste (UNNOBA) y el CEPAVE participaron en la confección de un «convenio de cooperación institucional» para el uso del Bacillus Thuringiensis (BTI), un conjunto de bacterias vivas hecho para ser utilizado en ambientes acuáticos con la finalidad de eliminar larvas de barigüí, mosquitos y jejenes.