Por Miguel Plata

Cuando se enfrenta un divorcio existen aspectos multifactoriales que se deben considerar para llegar a un buen acuerdo en beneficio de todos los involucrados, principalmente para las hijas e hijos menores de edad.

Un factor importante es atender el proceso de duelo por la ruptura del núcleo familiar y ver como se desvanece la expectativa de vida que en algún momento se anhelo, informarse de los procesos legales óptimos para no judicializar ni complicarse el resto de su vida, principalmente la de los menores, quienes pagan durante y al final los platos rotos.

En un divorcio existen aspectos biopsicosociales que pueden determinar la solución viable de un acuerdo inteligente de paz o, por lo contrario, el inicio de una guerra sin tregua dónde los caídos serán, sin excepción: “Los hijos”. Además se debe considerar una fuerte sacudida a la economía familiar que bien pudiera invertirse en la salud y educación de los hijos, antes que en un pleito legal con la ex pareja.

En un divorcio puedes gastar desde los $250,000 hasta más de $1,000,000 de pesos tan sólo en abogados sin considerar terapias porque sin duda alguna las necesitarán después de cruzar el infierno de los tribunales.

Cuando la venganza, el odio, el rencor, la guerra de poderes, y la comunicación no asertiva se hacen presentes, recuerda lo que es correcto; utiliza las bondades de tu experiencia y vivencias personales positivas o busca apoyo con psicólogo clínico.

Cuando hablamos de divorcios donde no se permite ver a los hijos con alguno de sus progenitores y se le habla mal para transmitir ese odio y sentimientos negativos que no son propios ni mucho menos naturales del menor hijo, se debe entender que es un tema de falta de salud mental; ésta se puede atender vía voluntaria, por recomendaciones de peritajes, por instrucciones judiciales o por la orden de un juez, cuando los menores corren riesgo importante.

En casos así, las patologías y trastornos psicológicos de quien obstruye los vínculos filiales con algún progenitor se le conoce como Alienación Parental y esta es un tipo de violencia intrafamiliar de tipo psicoemocional que afecta a la niñez con alto impacto social y vulnera sus derechos humanos así como tratados y leyes internacionales que los protegen.

Miguel Plata

Titular Maas Infancia Feliz