La Ciudad recupera uno de su símbolo más emblemático, el puente transbordador Nicolás Avellaneda

Luego de 60 años, el vagón colgante cruzará nuevamente el Riachuelo como lo hacía durante los primeros años del siglo XX, cuando era una herramienta fundamental como un medio de transporte para los trabajadores del barrio de La Boca.

El barrio porteño de La Boca, y la Ciudad de Buenos Aires, recuperan uno de sus mejores exponentes porteños, el puente transbordador Nicolás Avellaneda.

Después de más de 60 años  de que su motor no se hiciera oír más, el vagón colgante cruzará nuevamente el Riachuelo como lo hacía en las primeros años del siglo XX, cuando se utilizaba como un medio de transporte para los trabajadores. Una agrupación de vecinos, seleccionados de manera azarosa luego de que se inscribieran en un formulario on line que estableció el gobierno porteño, tendrán el honor de poder viajar a través de la historia. Actualmente, éste viaje es el único que se ha proyectado. Asimismo, todavía no se ha definido la utilidad que tendrá el transbordador.

Desde el momento que el majestuoso transbordador quedó silenciado en  la década del 60, su estructura de 43,5 metros de altura se volvió fantasmagórico. El transcurso del tiempo hizo mella en la estructura del transbordador. Perdió su color característico, la cabina de mando comenzó a traducir su real estado de abandono. Incluso, se barajó la posibilidad de desarmarlo. Pero el coloso de hierro sobrevivió de pie. Desde hace cinco años, la Dirección Nacional de Vialidad, dependiente del Ministerio de Transporte de la Nación, inició la puesta en valor del puente para restaurarlo y así lograr conservar el estado inicial. La Fundación X La Boca y el Centro de Ingenieros confeccionaron un manual de interpretación y lo brindaron al organismo estatal.

El tiempo estipulado se extendió más de lo previsto, pero finalmente el transbordador que facilitaba cruzar del barrio de La Boca a la localidad de Dock Sud, Avellaneda, y viceversa, volverá a entrar en funcionamiento éste jueves cuando por lo menos alrededor de unas 30 personas experimenten esta singular experiencia que dura unos cuatro minutos.

En el año 1999, el puente transbordador de La Boca y sus dos riberas fueron reconocidos como una unidad de identidad sociocultural y se tramitó la protección como un monumento histórico nacional.

El transbordador Nicolás Avellaneda es el único que continúa en pie en América y además, integra un exclusivo grupo de ocho estructuras parecidas alrededor del mundo. En Europa, precisamente en España existe el más antiguo de todos, denominado el Vizcaya; hay otros tres en el Reino Unido, dos más en Alemania y uno en Francia.

Asimismo este jueves, organizado por la Fundación X La Boca, se llevará adelante en la Usina del Arte el Congreso Internacional de Transbordadores en donde representantes de los diferentes países alrededor del mundo, definirán las bases de un acta de presentación para solicitar en conjunto, ante la Unesco, que los ocho transbordadores que existen sean declarados como Patrimonio de la Humanidad.