Por la inflación, las terceras marcas comienzan a copar las góndolas

En los últimos meses hubo un crecimiento del 30% en la venta de marcas genéricas, que ya relegan a las primeras y hasta a las segundas firmas, un fenómeno nunca registrado en la Argentina. ¿Los motivos? La suba de precios y los tarifazos, que llevaron al consumidor a reducir gastos. ¿Qué es lo que más se compra?

¿Será que González Fraga tiene razón y nos hicieron creer que podíamos comprar celulares, plasmas y motos? ¿O la inflación también castiga a las clases medias y las obliga a cambiar su forma de consumir? El dato es preciso y coinciden los máximos referentes del rubro: las terceras marcas comienzan a copar los changuitos y relegan a las líderes del mercado.

Tal como ya ocurrió en tiempos recesivos o de crisis, como en el 2001, la clase media se aleja del atractivo packaging de las primeras marcas y su calidad, y se acomoda en las segundas opciones. Sin embargo, este año se impone una nueva tendencia: el de las terceras etiquetas, aquellas que llevan el sello de las cadenas de supermercados o las producidas por pequeñas pymes barriales, que se comercializan en almacenes o autoservicios de barrios o los súper chinos.

Esta selección es netamente funcional al bolsillo y tiene una explicación: la depreciación del salario (que en promedio es del 12% en el primer semestre, según CIFRA –Centro de Investigación y Formación de la República Argentina-), que hace que los productos de precios inferiores ganen participación en las ventas, en consonancia con la caída de venta de las marcas líderes.

«La gente se está volcando directamente por las terceras, especialmente en todo lo que es alimentos y artículos de limpieza»

Los supermercadistas y comerciantes coinciden en que la preponderancia por las segundas marcas es una tendencia que siempre se da en eclosiones de la economía y que en los últimos meses registran más búsquedas de terceras marcas. Consultados por la prensa, detallaron que el motivo del cambio es ahorrar en gastos ante lo que fueron los tarifazos (antes de ser suspendidos) y el crecimiento del ritmo inflacionario. También destacan que hay más ofertas desde los fabricantes, ya que el consumo decayó significativamente.