Menos sal y más ejercicio en las nuevas guías alimentarias

Las Guías Alimentarias del Ministerio de Salud de la Nación proponen más vegentales, más frutas y menos carbohidratos para combatir la obesidad, la diabetes y otras enfermedades vinculadas a una mala alimentación.

El estado nutricional de las personas en el mundo ha empeorado mucho durante las últimas décadas, y en el panorama epidemiológico de la Argentina vienen avanzando enfermedades como la obesidad, la diabetes y cardiopatías. Con la idea de promover la educación alimentaria, el Ministerio de Salud de la Nación presentó recientemente las nuevas Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA).

“En todo el mundo se está haciendo este trabajo desde los ministerios de salud, ya que prevenir deficiencias nutricionales no sirve sólo para mejorar la salud de la sociedad sino que cuida la economía. El tratamiento de una enfermedad siempre es más costoso que prevenirla”, explica a Diario Z el doctor especializado en nutrición León Zeluasky.

Las Guías tienen un gráfico con las proporciones sugeridas de alimentos que deberían incluirse a lo largo del día y diez recomendaciones de fácil comprensión, además del gráfico que reemplaza a la vieja pirámide nutricional conocida hasta ahora.

“La famosa Pirámide Alimentaria, con forma de triángulo que la mayoría recuerda, fue desarrollada por el Departamento de Salud de Estados Unidos en 1977. Era menester reinterpretar las cosas en cuanto a nutrición saludable y en casi todo el mundo se están desarrollando nuevos esquemas, que salen de diversos estudios nutricionales que se fueron realizando a largo plazo”, explica el doctor Zeluasky.

Aunque la primera diferencia que se ve entre la vieja pirámide y el nuevo gráfico es que ahora es un círculo, lo más destacable es que se incluye en un lugar de gran importancia, tener una rutina de ejercicio físico. “Antes ni aparecía el deporte”, recuerda el doctor Zeluasky, y  agrega: “Los carbohidratos tienen un papel menos central porque dejan de ser básicos en nuestra dieta”. La indicación de usar menos sal y el agua en el centro de la escena termina de marcar la diferencia.

Las primeras guías alimentarias se elaboraron a partir de la Conferencia Internacional de Nutrición, organizada por la OMS en 1992. Fueron actualizadas recientemente porque “en estos últimos 15 años cambió el perfil epidemiológico y la obesidad creció a pasos agigantados, particularmente entre los chicos”, explicó la subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos, Marina Kosacoff.

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