Parque Sarmiento: Frente a las denuncias por ruidos molestos, removieron los reductores de velocidad

Los ciclistas que van a entrenar alrededor del Parque Sarmiento, en el barrio de Saavedra, acaban de ganar una pequeña batalla: después de muchas protestas, el Gobierno de la Ciudad retiró los reductores de velocidad que había instalado en Crisólogo Larralde. Sin embargo, se trata de una victoria pasajera. Desde la Secretaría de Transporte porteña explicaron que los sacaron porque generaban ruidos molestos. Pero anticiparon que están estudiando otras opciones para que las bicicletas vayan más despacio y mejorar la seguridad vial de la zona.

Los reductores consistían en bandas de material plástico y la idea era instalarlos en seis puntos. Los primeros fueron colocados el 23 de noviembre, en Crisólogo Larralde y Bucarelli. Fue a manera de prueba, para ver si servían para solucionar un viejo conflicto que amenaza la seguridad vial en el barrio de Saavedra. Es que, a falta de un lugar adecuado para prepararse, ciclistas profesionales y amateurs de toda la Ciudad y del conurbano pedalean alrededor del Parque Sarmiento, en un improvisado circuito de 5 kilómetros por la colectora de la General Paz, la avenida Balbín y Larralde. Los vecinos se quejan, porque van en pelotón, a gran velocidad y, en la mayoría de los casos, no respetan los semáforos en rojo ni la prioridad peatonal. Ya hubo incidentes graves: en marzo de 2015, atropellaron y mataron a una anciana en Larralde y Aizpurúa.

Los reductores fueron rechazados por todos. Los ciclistas organizaron varias protestas, argumentando que los hacían perder el ritmo y que podían provocar accidentes y romper las bicicletas. Y los vecinos se quejaron por el ruido y las vibraciones que se generaban cuando un vehículo pasaba por encima. En diciembre, un grupo de ciclistas los arrancó por su cuenta, pero el Gobierno porteño los volvió a poner. Hasta que, finalmente, el martes de esta semana los quitó definitivamente. En Transporte explicaron que lo hicieron porque un estudio verificó que, como la mayoría de los automovilistas no bajaba la velocidad, se generaban ruidos molestos cuando pasaban sobre los reductores. Esos ruidos llegaban hasta los 90 decibeles cuando pasaba un colectivo y a 78 decibeles, en el caso de los autos.